“Me ofrecieron empleo en
un restaurante en la capital,a casi 400 km .de mi casa. Como en mi pueblo no había
trabajo, acepté. Me adelantaron $200 y me dieron el pasaje en ómnibus. Cuando
llegué a la dirección que me habían dado, me dijeron que el restaurante era a
unas cuadras, y me llevaron en auto. Pero cuando llegamos, no era una parrilla:
era una whiskería. Me encerraron, me pegaron, me violaron y me obligaron a
prostituirme. Además, me dijeron que si le decía algo a alguien, esto mismo se
lo harían a mis hijas, ya que sabían dónde vivían... Nunca pensé que me pudiera
pasar una cosa así…”
Fuente:Organización
Internacional para las Migraciones
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